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Plataforma en defensa del hispanismo

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Amamos España, desde el progresismo. Somos sabedores de su pasado, y deseamos un futuro de unión. Nuestra cultura iluminó a Europa, y no es momento de dejar que el provincianismo nos asfixie. Por España, por la dignidad de una cultura sin parangón ...

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Ficheros de Plataforma en defensa del hispanismo

Una nueva hispanidad

hace 942 días

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Siempre tuvo esta patria esquiva y perra más símbolos que ideas. La historia, vetusta, del territorio nacional siempre ha sido prolija en guerras y pronunciamientos que, lejos de hacerse para conquistar el futuro, acaecieron por el irracional pavor al cambio que el hispano siempre ha mostrado. Los cambios históricos, sólo hay que leer la historia no manipulada, siempre han ocurrido al aire de la cerrazón y el empecinamiento de caudillos ridículos y visionarios líderes.
Más tarde la política dejó de ejercerse con los genitales, y los gobernantes del turnismo pusieron el seso al servicio del caciquismo y la corrupción: más o menos el fiel retrato de los ayuntamientos de hoy que perforan el suelo, no para encontrar la verdad de la historia, la reconciliación de la verdad, sino para prometer bienestar a base de abusivos aparcamientos subterráneos, como los de nuestro subsuelo malacitano, cementerio del municipalismo.


Qué triste es esta historia nuestra, esta España que nunca nos apartó el cáliz de un Vallejo que vino con la tristeza de su Perú natal y recomendó, sabedor del futuro que nos aguardaba, que nos cuidásemos de la hoz sin martillo y del martillo sin hoz; que nos cuidásemos de la propia España. Tan perverso ha sido nuestro pasado que el sentimiento patriótico moderno es improbable en estos pagos. Hay quienes se cuelgan al hombro una banderita, repeinados, y debemos comulgar con que ellos fueron paisanos de los exiliados de la España peregrina, la patria que, Atlántico mediante, brilló mermada en letras e ideas.

Queremos ser españoles sin que antiguas creencias vengan a imponer el pensamiento único de los cirios; sin que los obispos, con la promesa del Paraíso Eterno, propongan otra política de la que dicen las urnas o llamen a la sedición cuando la fotografía refleje la iconoclasia que siempre fue inherente al arte. No admiten provocación cuando la feligresía se les sale del redil y pasa por el filtro de la razón, y la guasa, los tótemes que durante toda la vida fueron intocables y sacrosantos.
Propongamos una nueva España de la razón y las luces. Una patria más allá del capote y la montera, de la unidad de destino y la luz de Trento. Que podamos aspirar a normalizarnos en Europa con las heridas de la historia cicatrizadas.

 

La Opinión (Marzo 07)