November 17, 2009 por ÁNGEL SILVELO GABRIEL
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November 9, 2009 por ÁNGEL SILVELO GABRIEL
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Umbral, contestó en uno de sus textos que para él: la mujer era un ser perfectamente observable, lo que lleva a afirmar a los estudiosos de su obra que no es la mujer lo que le obsesiona, sino el cuerpo femenino, lo que no haría (y esto lo digo yo) sino acrecentar su imagen de dandy sesentero de grandes patillas y pantalón de campanas. Pero yo, después de leer varias referencias del citado congreso en diferentes medios de comunicación, me quedo con el Umbral íntimo, ese que existe en Mortal y Rosa y por lo que leo, también está presente en obras como Cartas a mi mujer (escrita en los ochenta), pero con vocación de publicación póstuma, donde una vez más, sale a relucir el Umbral más íntimo y más sinero, ese que se enfrenta a la vida y a la muerte en la soledad del creador consciente de su efímera existencia.
Pero para cerrar este post, y acercarlo a la noticia que lo creó, no se me ocurre mejor homenaje a Umbral que traer aquí estas palabras sobre la mujer en su vida y en su obra. En el Congreso, se concluyó que el escritor llega a la mujer a través de la poesía, aspecto que se pone de manifiesto cuando dice: la metáfora es la elocuencia del mundo. Nunca he hablado otro lenguaje. Me basta con metaforizar un amor o una desgracia para exorcizarlos. Cuando la cosa se constituye en metáfora se salva del tiempo y de la ruina. La mujer no es sino un jarro tembloroso de agua. Si disociamos esta imagen, lamujer se marchitará pronto.
La organizadora promete celebrar más Congresos acerca de la obra del genial Umbral.
November 9, 2009 por ÁNGEL SILVELO GABRIEL
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Evitábamos romper el silencio de la ausencia de palabras. Sólo nos mirábamos, aunque lo hacíamos con miedo y desconfianza. Un día me sonreíste, y yo te devolví la sonrisa entre inocentes deseos de decirte aquello que pensaba. Me resultaba extraño no poder preguntarte tu nombre y adivinar lo que se escondía detrás de tu mirada. Al final lo hice de la forma más sencilla posible, pero tú no supiste contestarme. Lo intenté de nuevo, y tu respuesta inundó mis oídos de sonidos que no supe distinguir. Qué estúpido fui, nunca imaginé que nos separase el infinito mundo de las palabras.
Microrrelato presentado al I Concurso Internacional de Microrrelatos Museo de la Palabra.
November 9, 2009 por ÁNGEL SILVELO GABRIEL
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October 17, 2009 por ÁNGEL SILVELO GABRIEL
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Empleando el dicho popular de llevar el ascua a mi sardina, aprovecho como ejemplo para reflejar el momento de falta de identidad del mundo literario actual, relatando en primera persona la experiencia que en estos años he vivido respecto de mi segunda novela corta, y de la que me gustaría expresar dos cosas. La primera, que no hay nada más desolador que entrar en el metro cada mañana y tropezarte una y otra vez con los libros del escritor escandinavo que gusta hasta Zapatero (mal andamos) y del que yo ni siquiera sabría escribir correctamente el nombre, pues su literatura me es familiar por las portadas de sus libros, y no por lo que hay dentro de ellas. Y digo ésto, y abordo con ello mi segundo argumento, porque el criterio tan dispar con el que las personas que en teoría entienden o se dedican a la literatura han recibido a mi segunda novela corta que lleva por título Estaciones y que ya ha recorrido ni sabe los concursos literarios (está claro que algo falla), es que la misma en el año 2006 estuvo a punto de ser publicada en una editorial asturiana, y de la recibí, por parte de la persona que formaba parte del comité de lectura los mayores elogios que he recibido por algo que yo haya escrito; y en contraposición a ello, recientemente en uno de los concuros que no gané, fui a recoger los ejemplares que había enviado, y cual es mi sorpresa cuando en uno de los ejemplares todavía estaba la ficha de la persona que la había leído (seguro que lee lo mismo que el Presidente del Gobierno español), y a la que por supuesto no gustó la historia que allí se contaba (algo totalmente lícito), pero lo que no deja de ser paradójico es el análisis que dicha persona hizo de la misma, donde parece ser que su indigencia intelectual no supo apreciar lo que significa el concepto del paso del tiempo, o la idea que la búsqueda o el desierto tienen en el ámbito de la literatura, por no hablar de las múltiples referencias literarias, musicales o cinematográficas que la misma contiene y que parece que tampoco entendió...
Pero para finalizar, debo decir, que cuando uno cree que ya está todo perdido y que autores como Capote, Camus, Fitzgerald o Zweig son cosa del pasado, cae en tus manos un libro, o en mi caso un relato corto, donde la historia que se cuenta, el aliento con el que se hace, su ritmo, las metáforas que se emplean, y en definitiva, el domino del lenguaje que se aprecia, te hacen ver que otro tipo de literatura sí es posible, y que el verdadero camino de la excelencia a la hora de escribir está ahí, como en cualquier otro oficio. De ahí, que desde aquí, dé mi más sincera enhorabuena a Vicente Pérez Masedo por su reciente Premio Villa de Montánchez con el relato titulado Los círculos de la noche, como ejemplo de lo que es una pequeña obra maestra del género, en donde desde el título, es un juego lleno de grandes intenciones.
October 17, 2009 por ÁNGEL SILVELO GABRIEL
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October 17, 2009 por ÁNGEL SILVELO GABRIEL
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Las denuncias van en globo y surcan campos repletos de presuntos malhechores que vendimian litigios, jueces y abogados. Hay que tener en cuenta que desde una cierta altura las cosas se ven diferentes, el mal es menos mal, y el bien apenas se aprecia. Con un simple golpe de teclado, comienzan a llover expedientes con historias repletas de miserias humanas, hasta que un proyectil aparece por la parte derecha de la pantalla e impacta de pleno en mi come expedientes. El justiciero volador pierde altura y yo intento salvarle bañando prados y huertos con todos los legajos que puedo. Cuando todo está perdido, oigo la puerta del despacho de mi jefe, y antes de que sea consciente de donde van a parar los recursos del juzgado, pulso Ctrl+Alt+Supr y abandono mi destructor de malas conciencias. Como decía mi abuelo, hay que esperar a que escampe para volver a la vendimia.
Microrrelato presentado al II Concurso de Microrrelatos abogados.es
October 17, 2009 por ÁNGEL SILVELO GABRIEL
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Este fin de semana, en un suplemento de fin de semana de un periódico de tirada nacional, y nada menos que en la página cien, aparece esta sirena de melodías post grunche, tecnopunk o psicodélia, que ella muy inteligentemente ha rebautizado en etiquetas como dubstep, wonky o grime. Para aquellos que no seguimos la música a este nivel de profesionalización, la señorita Mary Anne Hobbs es una de las responsables de la progamación del Sónar desde el año 2007, y su pedestal de tendencias se halla situado en la BBC Radio 1, desde donde conduce semanalmente el espacio bautizado como Experimental show.
Las fotos del reportaje nos muestran a una joven apuesta, que posa en esas calles perdidas de Londres, donde tras la apariencia de lo que fueron empresas hoy abandonadas, se esconden viviendas alternativas, y es en una de ellas donde Mary Anne ha instalado su laboratorio de viviencias y experimentación, y en donde esta joven británica coloniza al resto del mundo con su música teñida de ritmos electrónicos.
Pero con todo, lo que más me llamó la atención de este reportaje, fueron las confesiones personales que va desgranando en el mismo, y donde nos cuenta que no le importa dejar de comer o dormir si para ello tiene que escuchar un nuevo trabajo musical en el que rebuscar a un futuro genio, o que para desengancharse de su frenética actividad, necesita relajarase haciéndole kilómetros a su moto. Pero después de todas esta pinceladas, aún nos queda una última sorpresa final cuando dice que sus discos favoritos son Nevermind de Nirvana y alguno de los primeros de Metallica, y a mí se me ocurre que quizá la pureza de las guitarras del hard rock más puro o del denomimado rock grunche, tienen mucha similitud con los sintentizadores de lso grupos tecnos, cuando éstos se programan evocando sonidos metálicos ausentes y llenos de un sentimiento frío y contundente como la pureza de la muerte.
¡Ah!, sus apuestas para el futuro más próximo son:
Tokimonsta
Cooly G.
Vaccine.
Ikonika, y
Kito.
¡Bienvenida al planeta musical de Fragmentos Mary Anne!, y hasta la próxima.
September 22, 2009 por ÁNGEL SILVELO GABRIEL
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Nosotros dejamos el coche aparcado cerca de la Plaza de Colón y empezamos nuestro níveo deambular nocturno, una ruta privada de una ausente luna que nos guiara. A falta de señales y un programa al que someternos, caminamos en dirección a la Plaza de Cibeles. Nada más comenzar, dimos con la representación de las obras de Lope de Vega en las escalinatas de la Biblioteca Nacional, un magnífico escenario para rendir homenaje a nuestras letras, y a uno de nuestros más grandes autores. Enseguida pensé que no había mejor lugar que aquella incómoda escalinata para los actores, como paradigma y emblemático guardián de parte de nuestros recuerdos. Con una magnífica iluminación y un mejor sonido, asistimos al final de una de las repesentaciones (para mí lo mejor de la noche), y en las que extrañamente apenas había gente.
Al llegar a Cibeles, le hicimos una foto a la Diosa esquivando las vallas que la protegían. En ese momento, y sin darnos cuenta, emulábamos a los osados jugadores de fútbol que de vez en cuando se encaraman a sus lomos festejando sus triunfos. Al fondo de esta estampa, una gigantesca pantalla delante del actual Ayuntamiento nos invitaba a imitar los movimientos y el baile de dos señores que no conocía. Continuamos bajando hasta el Cuartel General de la Armada, donde una gran cola esperaba poder disfrutar de su famosa escalera y de las espectaculares estancias que les esperaban una vez hubiesen vencido tan inmenso desnivel. Un poco más abajo un Dj en una carpa de rne pinchaba música caribeña con la intención de animar a unos espectadores que no tenía. Nos asomamos al Museo del Prado y una gigantesca cola aguardaba poder disfrutar de sus cuadros, pero nosotros giramos a la derecha y en la Plaza de Neptuno, otra chica nos invitaba a bailar en el stand de Samsung, y aquí si que había más personas que imitaban todos sus movimientos con un pañuelo rojo.
De salto en salto, de valla en valla y de zanja en zanja, llegamos a lo que yo esperaba iba a ser la gran sorpresa de la noche en blanco, pero ¡oh!, la iluminación de la Gran Vía no era tal y unos tímidos focos levantados en un sinfín de torretas, iluminaban de vez en cuando y levemente, las fachadas de los edificios, que de por sí, ya estaban iluminados. Pero como lo de menos de este tipo de atracciones es lo que se anuncia sino lo que se ve y se vive, pues eso, que vimos a la directora Chus Gutiérrez grabando la película que la habían encargado sobre el evento, y nosotros, que no queríamos pasar a la posteridad, conseguimos taparnos a tiempo nuestros caretos y seguir sin desvelar nuestro anonimato para el gran público (je, je, je) mientras la banda municipal que les acompañaba interpretaba un famoso chotis.
De la Gran Vía a la Calle Preciados, de ahí a Casa Labra (intento fallido de tomarnos una cerveza), y un poco desesperados marchamos por Arenal hasta Ópera, y un poco más abajo a la Pza. de Oriente. Justo al llegar, acababan de proyectar uno de los pases de Bienvenidos Mr. Marshall, pues nada otra vez será nos dijimos, mientra Amaya Arzuaga compartía el banco de piedra con nosotros y unos amigos. También desistimos de tomarnos algo en el Café de Oriente y cuesta arriba hasta la Pza. Mayor con la intención de inaugurar por nuestra cuenta el remozado y coqueto Mercado de San Miguel, pero otra vez erramos en el intento, pues estaba lleno de gente y basura. Salimos hacia la Pza Mayor, pero Benjamín Prado y sus carteles recitando poesías ya habían desaparecido, en vez de eso, una joven pareja de jóvenes extranjeros nos miraban estupefactos mientras miles de personas pasaba a escasos milímetros de su mesa y su paella.
Pues nada, calle Carretas abajo, otra vez mayor a la Puerta del Sol y por fin llegamos a la Finca de Susana , donde unos amables asiáticos nos dieron de cenar rápido y barato. Una vez repuestos de tanta caminata y reconfortados de nuestra desilusionante noche en blanco, cogimos la calle Alcalá, y de nuevo el Paseo de Recoletos,... hasta el coche.
Lo mejor de la noche en blanco, sin duda, las personas que a poco que se les haga partícipes de algo, ahí están apuntándose a todo. Lo peor, el resto, ya que llegamos a la conclusión que la crisis también se había pasado por esta alternativa de ocio.
September 22, 2009 por ÁNGEL SILVELO GABRIEL
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Empleando el dicho popular de llevar el ascua a mi sardina, aprovecho como ejemplo para reflejar el momento de falta de identidad del mundo literario actual, relatando en primera persona la experiencia que en estos años he vivido respecto de mi segunda novela corta, y de la que me gustaría expresar dos cosas. La primera, que no hay nada más desolador que entrar en el metro cada mañana y tropezarte una y otra vez con los libros del escritor escandinavo que gusta hasta Zapatero (mal andamos) y del que yo ni siquiera sabría escribir correctamente el nombre, pues su literatura me es familiar por las portadas de sus libros, y no por lo que hay dentro de ellas. Y digo ésto, y abordo con ello mi segundo argumento, porque el criterio tan dispar con el que las personas que en teoría entienden o se dedican a la literatura han recibido a mi segunda novela corta que lleva por título Estaciones y que ya ha recorrido ni sabe los concursos literarios (está claro que algo falla), es que la misma en el año 2006 estuvo a punto de ser publicada en una editorial asturiana, y de la recibí, por parte de la persona que formaba parte del comité de lectura los mayores elogios que he recibido por algo que yo haya escrito; y en contraposición a ello, recientemente en uno de los concuros que no gané, fui a recoger los ejemplares que había enviado, y cual es mi sorpresa cuando en uno de los ejemplares todavía estaba la ficha de la persona que la había leído (seguro que lee lo mismo que el Presidente del Gobierno español), y a la que por supuesto no gustó la historia que allí se contaba (algo totalmente lícito), pero lo que no deja de ser paradójico es el análisis que dicha persona hizo de la misma, donde parece ser que su indigencia intelectual no supo apreciar lo que significa el concepto del paso del tiempo, o la idea que la búsqueda o el desierto tienen en el ámbito de la literatura, por no hablar de las múltiples referencias literarias, musicales o cinematográficas que la misma contiene y que parece que tampoco entendió...
Pero para finalizar, debo decir, que cuando uno cree que ya está todo perdido y que autores como Capote, Camus, Fitzgerald o Zweig son cosa del pasado, cae en tus manos un libro, o en mi caso un relato corto, donde la historia que se cuenta, el aliento con el que se hace, su ritmo, las metáforas que se emplean, y en definitiva, el domino del lenguaje que se aprecia, te hacen ver que otro tipo de literatura sí es posible, y que el verdadero camino de la excelencia a la hora de escribir está ahí, como en cualquier otro oficio. De ahí, que desde aquí, dé mi más sincera enhorabuena a Vicente Pérez Masedo por su reciente Premio Villa de Montánchez con el relato titulado Los círculos de la noche, como ejemplo de lo que es una pequeña obra maestra del género, en donde desde el título, es un juego lleno de grandes intenciones.
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