Yo me encontraba en la pista, cerca del escenario y rodeado de gente con ganas de divertirse y de fans incondicionales de los Cure, saltarines, inquietos y evocadores de las letras de sus canciones. Reconozco que ese ambiente me hizo recordar los muchos conciertos a los que asistí por todo Madrid (parte de ellos aparecen en la portada de la novela Fragmentos) en la década de los ochenta, en mi penitente marcha por buscar algo nuevo en las melodías de los grupos que venían de fuera.
Pero The Cure, no sólo fue capaz de eso, sino que me retrotraí a los primeros tiempos de mi juventud cuando mis hermanas involuntariamente me llevaron al concierto de Culture Club en la Sala Morasol y la visión en el escenario de un original Boy George (en aquella época) trastocó todos los parámetros de un sencillo chico de barrio. Aquel concierto no fue únicamente la visión de un cantante escondido tras una máscara, sino mi primer contacto directo con la aletargada movida madrileña, pues aquel día ví por primera vez en vivo y en directo a Almodóvar, McNamra, Alaska, Nacho Canut, etc con total naturalidad y mezclados con el resto de los asistentes.
También recordé los inicios de la mítica sesión de tarde en Joy Eslava (quien se lo iba a decir hoy) y el posterior Splash, punto de encuentro obligado, y casi único, de todos aquellos jóvenes seguidores de la música mayoritariamente inglesa como Soft Cell, Heaven 17, China Crisis, Visage, Depeche Mode, Spandau Ballet, Ultravox, ABC, etc.
Una vez superados mis primeros recuerdos de juventud fui tarareando y disfrutando las canciones míticas de los ¿siniestros? The Cure y me dejé arrastrar por la histeria colectiva cuando interpretaron Picture of You, sin duda, uno de los momentos más emotivos del concierto.
Cuando creíamos que el espectáculo no tenía fin, los Cure se despidieron con un Robert Smith entregado a sus seguidores, y superando su timidez, fue capaz de recorrer el escenario con las manos pegadas a su corazón y un leve giro de su cabeza como señales de agradecimiento ante tantas muestras de entusiasmo y cariño.
¡Bienvenidos The Cure!

